En el 2004 se fue a Rusia. Y se pensó que se trataba de otro talento que se desperdiciaría allá lejos, en un fútbol hostil, de difícil adaptación, en el que la sangre se congela por las bajas temperaturas pero también por la lejanía. Alejandro Domínguez llegó al Rubin Kazán, metió 21 goles y en 2007, a cambio de siete millones de euros, una cifra récord en ese tiempo, pasó al Zenit. Ahí, en San Petersburgo, arrasó: fue campeón de la liga local, de la Supercopa de Rusia, de la Copa UEFA y de la Supercopa de Europa. Grosso. Entonces, el poderoso Rubin Kazán retrocedió sobre sus pasos y volvió a buscarlo. Se garantizó el éxito: a ocho meses de su regreso, el delantero argentino no sólo convirtió 15 goles y dio la vuelta olímpica (junto con su compatriota Cristian Ansaldi) en el torneo local, sino que acaba de ser elegido como el mejor futbolista de la liga de Rusia.
“Estoy muy agradecido y emocionado. Ha sido una sorpresa. En la Liga rusa hay muchos jugadores que se merecen el premio”, explicó Domínguez, quien recibió la distinción en un hotel de Moscú. A los 28 años, el delantero lleva un par de gritos en la fase de grupos de la Champions, aún tiene opciones de clasificar a su equipo a los octavos de final y, de yapa, es pretendido seriamente por el Valencia y otros clubes españoles. Mientras, por qué no, sueña con la Selección. Pero con los pies sobre la tierra. “Los técnicos siguen la evolución de los futbolistas que no juegan en la Argentina, pero para entrar en la selección hay que trabajar mucho. La competencia es muy grande, ya que hay muy buenos jugadores como Messi, Agüero o Tevez”.
En el 2004 se fue a Rusia. Y se pensó que se trataba de otro talento que se desperdiciaría allá lejos, en un fútbol hostil, de difícil adaptación, en el que la sangre se congela por las bajas temperaturas pero también por la lejanía. Alejandro Domínguez llegó al Rubin Kazán, metió 21 goles y en 2007, a cambio de siete millones de euros, una cifra récord en ese tiempo, pasó al Zenit. Ahí, en San Petersburgo, arrasó: fue campeón de la liga local, de la Supercopa de Rusia, de la Copa UEFA y de la Supercopa de Europa. Grosso. Entonces, el poderoso Rubin Kazán retrocedió sobre sus pasos y volvió a buscarlo. Se garantizó el éxito: a ocho meses de su regreso, el delantero argentino no sólo convirtió 15 goles y dio la vuelta olímpica (junto con su compatriota Cristian Ansaldi) en el torneo local, sino que acaba de ser elegido como el mejor futbolista de la liga de Rusia.
“Estoy muy agradecido y emocionado. Ha sido una sorpresa. En la Liga rusa hay muchos jugadores que se merecen el premio”, explicó Domínguez, quien recibió la distinción en un hotel de Moscú. A los 28 años, el delantero lleva un par de gritos en la fase de grupos de la Champions, aún tiene opciones de clasificar a su equipo a los octavos de final y, de yapa, es pretendido seriamente por el Valencia y otros clubes españoles. Mientras, por qué no, sueña con la Selección. Pero con los pies sobre la tierra. “Los técnicos siguen la evolución de los futbolistas que no juegan en la Argentina, pero para entrar en la selección hay que trabajar mucho. La competencia es muy grande, ya que hay muy buenos jugadores como Messi, Agüero o Tevez”.