
Alonso: “Vos llevás la marca de River”
Y Diego le contestó, “¿sabés lo que me falta para alcanzarte?”. El Beto y el Enano tiraron paredes: la punta, el juego del equipo del Cholo, los secretos de los zurdos, anécdotas y consejos del ídolo a la promesa en una charla para el recuerdo.
Recién cuando le conté a mi viejo que estaba viniendo para hacer esta nota, casi se pone a llorar". “Es un orgullo. Yo también tenía ganas de hablar un rato con vos”.
Rec. La confesión familiar del más joven queda grabada. Y el agradecimiento del mayor. Y las sonrisas mutuas. El clima, con la noche cerrada y el Monumental que espía desde unas tres cuadras, parece prefabricado para el encuentro. El de Diego Buonanotte y Norberto Alonso (o viceversa, lo mismo da). El de River, la diez, el fútbol, las zurdas pensantes, el prodigio del presente y la idolatría inoxidable del pasado… Todo mezclado en un mismo metro cuadrado de Núñez. Nunca estos personajes habían mantenido un mano a mano. Siempre tuvieron ganas de hablar. Y se largan con Olé.
-Alonso: ¿Sabés por qué me alegra ver la aparición de jugadores como vos? Porque tenés el mapa de la cancha. Como se dice hoy, entendés el juego.
-Buonanotte: Vos lo sabrás, ¿no? Por lo que me contó mi papá, fuiste un fenómeno. Yo recién ahora estoy empezando.
-A: Pero ya mostraste cosas interesantes. Tenés buena pegada. Te acomodás por las puntas. Sobre derecha, como nos gusta a los zurdos, te vi hacer cosas interesantes como el gol a los sanjuaninos.
-B: Gracias, Beto.
-A: Y sobre todo me gusta que sos guapo. Te pegan y vas. Qué importa el físico. El fútbol es para vivos. Con Lanús, los dos grandotes no te pudieron frenar.
-B: Obvio, yo tengo que evitar el choque, aunque no voy a dejar de intentar por una patada.
-A: Deberías buscar más una sociedad para descargar. El día que te vendan a Europa, podés perder en el mano a mano.
-B: Es cierto, porque si uno siempre elige la gambeta se vuelve previsible.
-A: Igual son conceptos que los traés de fábrica.
-B: Pero hacerlo en 1ª genera otra responsabilidad.
-A: Es que la 1ª te llega en un instante, de repente. Y hay que estar preparado. Yo viajaba a River con dos amigos, Coronel y Bottaniz, en el Ferrocarril Belgrano. Ibamos tirando caños con chapitas. Y, sin tomar conciencia, un día me llamó Didí para un amistoso en el Chaco… Tenía 17 años.
-B: Yo la tuve que pelear. Y creo que la espera me hizo más fuerte. Se habló mucho de mí y de golpe me bajaron a la Reserva. En mi segunda oportunidad, llegué más formado.
-A: Sabés que de vos me hablaba mucho Vitrola Ghiso. Y te empecé a observar. Te faltaba lo de
ahora: jugar, chocar, competir… Y hacer goles importantes, como el de Lanús.
-B: Mi idea es hacerme aún más fuerte, y aprovechar lo que me enseña el Cholo.
-A: Por suerte entraste bien en una parada clave: el superclásico. Son los partidos que te marcan. ¡Cómo pasó Paletta en el penal! ¿Y Cardozo? Disfruto mucho los caños. Lo mismo que un sombrero. Son cosas inesperadas.
-B: A mí no me gusta tirar caños. Lo hago para salir de una situación de encierro. Pero si vas ganando, el caño sólo sirve para la gente. Prefiero meter un gol.
-A: ¿Por qué? ¿No se puede hacer algo lindo?
Hay un corte en la charla. Los dos van y vienen en esta plaza que, sin arcos ni pelotas, se llena de fútbol. Y de flashes que conectan el tiempo. Cuando el Beto cerraba su carrera, el Enano estaba a medio paso del nacimiento. Hay una brecha generacional que los separa. Y hay un sinfín de coincidencias que los hermanan. El crecimiento en River, sus prometedoras apariciones, el puesto (más allá de estilos de épocas) como una suerte de linaje, el fútbol entendido como creatividad y un empeine en común para dominar la alegría propia y ajena.
-A: Cuando recién empezaba a caminar, mi viejo me apoyaba sobre la derecha y me dejaba la zurda en el aire para que le pegara con esa pierna. Al tiempo le pregunté por qué lo hizo. “Porque los zurdos son más vistosos”, me dijo.
-B: En mi caso se dio en forma natural. Mi viejo jugó al fútbol y le daba con las dos. De chico me pedía que practicara, pero…
-A: Acordate de no pegarle con las dos juntas.
-B: Se complica, je…
-A: Fijate que los zurdos fueron distinguidos: Maradona, Passarella, el mejor seis del país, y mil más.
-B: Y ahora Messi.
-A: Claro. ¿Y vos sos zurdo para todo?
-B: Sólo para patear. El resto lo hago con derecha.
-A: Como yo. Y lo noto con el golf: soy derechísimo y agarro el palo al revés.
Diego lleva encima el cansancio de un entrenamiento de dos horas. Norberto, la nostalgia de lo que el fútbol se llevó. Lo curioso es que Diego le dirá a Norberto que le gustaría acercarse a su gloria. Y Norberto, agradecido, le revelará sus ganas de volver a nacer en Inferiores.
-A: Llevás la marca de River. Mirá, se me pone la piel de gallina. Tenés el sello de jugar en Inferiores.
-B: Estoy desde los 12…
-A: El hecho de ser del club, de escuchar, de conocer a la gente, te hace valorar más lo que hacés.
-B: Y hasta hace poco comía en la confitería.
-A: Lamentablemente no vas a durar mucho. Pero te cuento una cosa: la única vez que me temblaron las piernas fue el 13 de junio de 1987. 80.000 personas vinieron a despedirme.
-B: Pero, ¡¿sabés cuánto me falta para igualarte?!
-A: Hacé la cuenta. Yo jugué 372 partidos, metí 149 goles y gané 10 títulos.
-B: En otro lado se puede ganar mucha plata, pero el orgullo de triunfar con la camiseta que querés es algo inigualable.
-A: Los dólares se van. Lo que te queda es estar ahí, en la Casa Blanca.
¿Qué resultado arrojaría un test sobre el coeficiente intelectual de juego de estos personajes? ¿En cuántas décimas resuelven sus genialidades? ¿Cuándo inventar? Son preguntas que alimentan el diálogo.
-A: Los diferentes son los que se animan a pedirla. En el fútbol hay que hablar. Pese a tu juventud, podés ser el líder de juego.
-B: Fuera de la cancha no hablo mucho. Pero adentro asumo responsabilidades.
-A: Para nosotros es más fácil jugar que explicarlo. Entonces, todo lo que podamos hacer en la cancha, bienvenido. Por eso es clave el carácter. “¡Dámela!”. “Juego yo”. Y cuando se te movieron los muñecos, vas a poner la pelota donde quieras.
-B: Sí, nuestra primera función es asistir.
-A: El otro día, por ejemplo, te vi poner dos pelotas de gol muy buenas. Y cuando tenés pase-gol, contás con una gran ventaja. No jugás por la cara del compañero, sino que se la das al que está mejor ubicado.
-B: Sí, porque eso va saliendo sobre la marcha.
-A: Lo único que hay que saber es cómo tirársela a Pedro González o a Alzamendi. A uno al cuerpo porque si no lo mato y al otro me puedo equivocar por medio metro. Son los conocimientos que debe tener un conductor.
-B: Es verdad. Me pasa. A Alexis hay que tirársela al espacio para que explote su velocidad y a Abreu, más cerca para que aguante o para que cabecee.
-A: ¿Estás cómodo sobre la izquierda?
-B: Sí, no jugamos con un enganche clásico. Acá no puedo meter la misma pausa que si jugara más cerrado. Ahora me llega y me queda el mano a mano.
-A: Por eso se habla tanto de que este equipo no juega tan lindo. Es que le falta un poco de pausa.
-B: Somos conscientes de eso, pero lo importante es que el equipo encontró un funcionamiento y sabe resolver los partidos.
-A: ¿Te puedo dar un consejo? Aprovechá más a Abreu. Le tenés que hablar. Porque a su lado vas a capturar muchos rebotes.
-B: Es lo que Seba me pide siempre. Ya le pasó a Falcao en dos de sus goles.
-A: Otro consejo: nadie espera que cabecees, pero tenés que buscar la forma de hacerlo. No vas a ir a pelear arriba con un grandote, pero quizá si te perdés en la jugada podrías meter una diagonal para ganar en el anticipo aéreo.
-B: ¿Vos metiste muchos goles de cabeza?
-A: Sí, pero tenía otra forma de saltar. Lo tuyo puede pasar por el anticipo. Este juego es de vivos.
Y llega la foto. “Retocala un poco, sacale las canas”, pide Alonso. “¿Así estoy bien?”, le pregunta Buonanotte cuando se acomoda el flequillo travieso. Suena el teléfono del Beto. Es la hija. Le cuenta que está en una producción con el Enano. Y vuelve a sonreír para retratar un momento que, quizá, puede quedar grabado en el recuerdo. Y el Beto que se imagina (“Hubiésemos podido jugar juntos. Si lo hice al al lado de otros zurdos como Carlitos López, Sabella y el Pelado Díaz… Porque cuando jugás bien, no hay misterios”). Y el Enano escucha las historias con reverencia. Algunos vecinos se llevan firmas por duplicado. Cuesta la despedida. Stop. Quedó registrado.
“Suerte, nene”. “Gracias por todo, Beto”.
Me hizo sonreir, me hizo muchisimo bien…El beto uno de los mas grandes(Genio Indiscutido),idolo y ganador, junto al mejor jugador del equipo de hoy…justo un pibe made in River…la gambeta.tecnica,lujos y goles.
Increible!