La firmeza en la convicción de Almeyda inyectó fe hasta a los ateos. Pero le pifió. El Pelado de regreso milagroso vaticinó que River iba a pelear este campeonato: no, lamentablemente no hay ninguna posibilidad. River sigue siendo el mismo equipo gris de los últimos tiempos y, para peor, sin Buonanotte, por su terrible accidente. Las incorporaciones obraron de lavado de cara, un maquillaje superficial que no resuelve las deficiencias estructurales que venimos padeciendo. El verano no fue ni eso, apenas una golondrina. Hoy la angustia vuelve a copar la escena y la tabla que miramos es la tabla que nunca imaginamos que deberíamos mirar. Hay que asumirlo: sólo un ciego negaría que River está peleando el descenso. Estamos penando, cortando clavos, para ver de qué manera podemos meter un gol de local, generar una situación clara, darle un motivo a la tribuna para levantarse y cantar. River es un equipo intrascendente, que toca la pelota con cierta prolijidad en sectores del campo donde no hace daño, que casi no pisa el área rival… Abundan los jugadores que se esconden, escasean los que se animan a encarar y cruzar la línea. Hay que tener otra determinación, la que ayer mostró Ferrari, pero la actitud que manda y contagia es la apatía. ¿Qué estará pasando? Hay cosas raras. Por ejemplo, el PT fue chiquito y nos fuimos 0-1. Se podía imaginar para el ST un equipo voraz, hambriento, con el cuchillo entre los dientes. Pero no. Un híbrido, tan pero tan tímido que si no fuera por la camiseta y la cancha en la que hace de local, poco tiene que ver con River. En realidad este último concepto habría que revisarlo: ¿con qué River no tiene nada que ver? Porque los últimos vienen siendo más o menos lo mismo. Añoramos el River de los grandes jugadores, también el River de los pibes que se hacían grandes, cambió la sensación térmica de la previa: antes nos preguntábamos cuántos goles íbamos a meter; ahora, si generaremos una situación más o menos clara de gol. La llegada de Passarella no alcanzó para producir el cataclismo que se imponía. ¿Hubo subestimación? Puede ser. También hay que preguntarse qué le pasa al Negro Astrada, por qué no puede conseguir ese plus del equipo, la recuperación del carácter, de la mentalidad positiva de la que hablaba Almeyda. Por qué River no logra un nivel aceptable, por qué no saca lo mejor del plantel, limitado es cierto, del que dispone. Que esto no es culpa de Astrada, es tan cierto como que no logra resolver el problema. El golpe de timón había que darlo en el mercado de pases y no se produjo. Ahora tenemos la soga al cuello. Ojalá estemos a tiempo para evitar el efecto Titanic. River no tiene con qué pelear el título. Falta mística. ¿Por qué Astrada no logra movilizar al equipo?
La firmeza en la convicción de Almeyda inyectó fe hasta a los ateos. Pero le pifió. El Pelado de regreso milagroso vaticinó que River iba a pelear este campeonato: no, lamentablemente no hay ninguna posibilidad. River sigue siendo el mismo equipo gris de los últimos tiempos y, para peor, sin Buonanotte, por su terrible accidente. Las incorporaciones obraron de lavado de cara, un maquillaje superficial que no resuelve las deficiencias estructurales que venimos padeciendo. El verano no fue ni eso, apenas una golondrina. Hoy la angustia vuelve a copar la escena y la tabla que miramos es la tabla que nunca imaginamos que deberíamos mirar. Hay que asumirlo: sólo un ciego negaría que River está peleando el descenso. Estamos penando, cortando clavos, para ver de qué manera podemos meter un gol de local, generar una situación clara, darle un motivo a la tribuna para levantarse y cantar. River es un equipo intrascendente, que toca la pelota con cierta prolijidad en sectores del campo donde no hace daño, que casi no pisa el área rival… Abundan los jugadores que se esconden, escasean los que se animan a encarar y cruzar la línea. Hay que tener otra determinación, la que ayer mostró Ferrari, pero la actitud que manda y contagia es la apatía. ¿Qué estará pasando? Hay cosas raras. Por ejemplo, el PT fue chiquito y nos fuimos 0-1. Se podía imaginar para el ST un equipo voraz, hambriento, con el cuchillo entre los dientes. Pero no. Un híbrido, tan pero tan tímido que si no fuera por la camiseta y la cancha en la que hace de local, poco tiene que ver con River. En realidad este último concepto habría que revisarlo: ¿con qué River no tiene nada que ver? Porque los últimos vienen siendo más o menos lo mismo. Añoramos el River de los grandes jugadores, también el River de los pibes que se hacían grandes, cambió la sensación térmica de la previa: antes nos preguntábamos cuántos goles íbamos a meter; ahora, si generaremos una situación más o menos clara de gol. La llegada de Passarella no alcanzó para producir el cataclismo que se imponía. ¿Hubo subestimación? Puede ser. También hay que preguntarse qué le pasa al Negro Astrada, por qué no puede conseguir ese plus del equipo, la recuperación del carácter, de la mentalidad positiva de la que hablaba Almeyda. Por qué River no logra un nivel aceptable, por qué no saca lo mejor del plantel, limitado es cierto, del que dispone. Que esto no es culpa de Astrada, es tan cierto como que no logra resolver el problema. El golpe de timón había que darlo en el mercado de pases y no se produjo. Ahora tenemos la soga al cuello. Ojalá estemos a tiempo para evitar el efecto Titanic. River no tiene con qué pelear el título. Falta mística. ¿Por qué Astrada no logra movilizar al equipo?
A Almeyda le podemos reprochar poco y nada la verdad, pero desde enero que viene en decadencia desde todo punto de vista… declaraciones sin fundamentos como que River va a pelear el torneo o que Funes tiene todo para ser mejor que Crespo… llora mucho con los arbitros, Faraoni la semana pasada y Pompei ayer que lo expulsó de manera justa, y un nivel futbolístico que si bien está lejos de ser el peor del equipo, cayó muchísimo…
Comparto le golpe de timon se debio dar en el ultimo mercado de pases, y si en River no habia plata Passarella ya sabiendo esto porque conoce el club y fue parte de esto debio tener un plan B, ahora no le queda otra que entregar el culo a los grupos inversores en junio o irse a la B.
Al amigo de aguilar lo escuche un poco nervioso hoy en estudio futbol.
Me llama la atencion que recien ahora se esta dando cuenta que nos vamos a la B.
NUNCA UN REPROCHE A AGUILAR HIJO DE MIL PUTA
Siempre la boquean, de hecho hasta hace poco estaba preparando un thread sobre idolos de barro y boqueadores con frases celebres de almeyda, Gallardo, Ortega, etc.