Percances Sexuales

Cuando entré para ducharme, me estaba esperando mi pareja ya desprovista de ropaje.
-Dale, vení a la duchita, que el agua está caliente.
Me saqué la remera, el pantaloncito, me saqué todo hasta quedar libre de ropas y entré a la ducha. Primero usé shampoo, y mientras la espuma del mismo iba cayendo hacia mi zona más íntima, mi pareja empezó a tocarme desde las bolas hasta la punta del pene (no quise decir “pija” porque capaz a alguno le pueda molestar, puesto que suena harto vulgar) y no paraba de masajearme suavemente, lo cual se sentía riquísimo por cómo la espuma había lubricado mis partes. Los chicos todavía estaban afuera, se tardaban en entrar. A mí se me empezó a poner muy dura, y ya no podía aguantar más, aunque me daba cosa que los chicos nos descubrieran haciéndolo.
-Ups, se me cayó el jabón. Creo que voy a agacharme para tomarlo con mis manos -dijo mi pareja al momento en que el jabón golpeaba contra el suelo.
Se agachó y se quedó un momento en esa pose, mientras yo miraba y empezaba a calentarme en demasía. Le metí una caricia seguida de una tímida nalgueada y enseguida me apoyó la cola contra mi pene, que ya estaba completamente erecto. Así, empezó a refregarme lentamente mientras me miraba con ojos pícaros y pasionales.
-Pará, pará, que van a venir los chicos y nos van a ver -le advertí.
-No, dale, todavía no van a venir, se quedaron un rato más afuera. Dale, haceme la cola Juan, haceme la cola yaaa.
No era lo que quería en ese momento, aunque lo deseaba. Pero tuve que hacerlo, porque estaba, como digo, muy caliente. Le empecé a dar fuerte de entrada, estaba descontrolado, ciego de pasión. Cuando de repente escucho unos pasos rápidos que se acercan y abren la puerta y…
-¡No, chicos, no es lo que parece! -fue lo primero que se me ocurrió gritar.
-Pero… Juan, Eduardo, ¿qué hacen? -dijo uno de ellos, mientras los demás miraban sin comprender la escena.
-Pará, se le había caído el jabón y lo estaba levantando. Eso está pasando en este momento. Ya mismo, Eduardo, dame el jabón-. Y mientras Eduardo me alcanzaba el jabón, me acerqué con rabia y le dije al oído: “te dije que iban a vernos los chicos”.
Cosas que pasan después de un partido de fútbol entre amigos, esta vez un pequeño percance con mi pareja central. Ese domingo ganamos 3 a 2. Hice un gol de cabeza.

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