Apple, un ejemplo.
Apple, ha sido investigada por varios medios de comunicación, tanto estadounidenses como chinos, para denunciar las condiciones penosas de los trabajadores en varias fábricas del país asiático. Uno de estos últimos reportajes se publicó en el diario Shanghai Evenining News, que narraba la experiencia vivida por un periodista que se infiltró durante diez días en la planta industrial que tiene la empresa en la ciudad de Taiyuan. El periodista cuenta a modo de diario su estancia durante 10 días, siete de formación y tres de trabajo efectivo. “La primera noche en el dormitorio de Foxconn fue una pesadilla. Toda la estancia olía a basura y cuando abrí mi taquilla salieron de allí un montón de cucarachas. Las sábanas estaban sucias y llenas de ceniza”, cuenta este periodista.
Para los trabajadores que viven lejos de su puesto de trabajo la empresa dispone de complejos residenciales cerca de las fábricas. Pero las condiciones de higiene y salubridad brillan por su ausencia, según la narración del reportero del Shanghai Evenining News. Los trabajadores pernoctan en habitaciones con literas donde seis u ocho personas conviven hacinadas, por las que pagan un alquiler de unos 13 euros al mes.
Foxconn es el fabricante de los principales productos de Apple, como el iPad, el iPhone y el McBook Pro y desde el año 2010 la empresa taiwanesa ha sido más mencionada por sus escándalos que por su producción. Hace cuatro años una oleada de suicidios abrió el debate sobre las inhumanas condiciones en las que estaban sometidas el millón de personas que tiene empleadas en sus fábricas. Cerca de una veintena de empleados se suicidaron en la planta de Shenzhen (al sur de China), por la presión y extenuación en el trabajo. Además, desde la salida al mercado del Ipad, en 2010, se han producido dos explosiones debido a la acumulación de polvo de aluminio, producto altamente inflamable, que se saldaron con cuatro muertos y 77 heridos.
Estos escándalos y las contínuas críticas por las condiciones laborales de los trabajadores, también centraron un extenso reportaje publicado en The New York Times, en el que se dibujaba un panorama desolador, de jornadas laborales de 60 horas semanales, de seis y hasta siete días, por apenas 1.74 dólares la hora. En otro reportaje emitido en el programa Nightline de ABC News, se pudo ver a trabajadores durmiendo sobre la cadena de ensamblaje y sobre las cajas, en una muestra de las maratonianas jornadas laborales que sufren los trabajadores de la fábrica taiwanesa.
El reportaje del rotitivo estadounidense llevó a que Apple enviase un equipo de expertos en derecho laboral para controlar las condiciones laborales de los trabajadores en sus fábricas en China. El mayor fabricante de componentes electrónicos del mundo se comprometió a que la organización independiente Asociación de Justicia Laboral (FLA, en sus siglas en inglés) llevase a cabo inspecciones periódicas. Además, Foxconn se comprometió a reducir el horario laboral, mejorar los protocolos de seguridad y beneficios sociales. Para calmar las críticas, la empresa taiwanesa subió en 2012 los sueldos entre un 16% y un 25% hasta llegar a los 1.800 yuanes (220 euros) mensuales, cuando en 2010 el sueldo no superaba los 120 euros.
Asimismo, para evitar más muertes, obligaron a la compañía a contratar un equipo de psicólogos e instalar redes en las escaleras, pasillos y ventanas de los dormitorios.
Sin embargo, a pesar de la exigua mejora de las condiciones, las críticas sobre abusos laborales y los suicidios no han cesado. El último suceso se produjo el 2 de mayo de 2013, cuando dos trabajadores, de 23 y 24 años, se sucidaron en la planta de Zhengzhou.
Tampoco disminuye el nivel de frustración de los trabajadores, prueba de ello es que 2.000 de los 79.000 trabajadores de la planta de Foxconn en Taiyuan (provincia de Shanxi) provocaron barricadas en sus dormitorios, quemando los colchones de sus dormitorios y causando cuantiosos daños materiales.


