“Pocos podrán o
querrán ocuparse de las tonterías… aunque éste ha sido siempre el
problema de los conservadores anglosajones. Siempre han preferido
broncearse, jugar al tenis y ganar dinero. Han querido que se les dejara
en paz, para que el estado fuera tomado por alimañas.”
coincido , los conservadores se durmieron en el status quo , pero mas importante sigieron usando la idea toxica de “libertad”
Pero donde están todos los globo uomo estos que supuestamente regresaron? en mi trabajo y vida social solamente veo pendejos aputazados y cuarentones divorciados deprimidos
¿Vos decís que en la vida real están obligados a actuar un personaje de hombre beta para sobrevivir en esta actualidad y después en el teclado liberan su verdadera personalidad Chad? yo sentiría mucho mas ese “comeback” del hombre si lo viese en la vida real y no solamente en twitter, a menos que esto sea supuestamente solo el comienzo o algo asi.
En el 2016 parecía que se estaba dando vuelta la milanesa de forma permanente pero a los 4 años ya teniamos de vuelta a los biden, lula etc.
Cuenta Heródoto que Hippocleides anheló, de joven, la mano de Agarista, la hija de Clístenes de Sición. Éste último organizó un concurso-banquete para evaluar a los pretendientes de su hija, donde Hippocleides superó al resto de candidatos en todas las pruebas. Realmente era el mejor.
Teniendo todo a su favor para llevarse la mano de Agarista, sin embargo, a Hipocleides se le fue un poco la mano con el vino y, llevado por el furor de la música, comenzó a actuar de forma muy extravagante en el banquete, se subió encima de la mesa y comenzó a bailar todo tipo de danzas alocadas, para terminar brincando cabeza abajo y con las piernas en el aire delante de todos los asistentes en una suerte de break-dance avant la lettre
Cuando el padre de Agarista le recriminó su comportamiento y le señaló muy enfadado que con su “bailecito” había tirado por la borda las posibilidades de casarse con su hija, un todavía borracho Hippocleides le replicó en tercera persona con una frase que pasó a la historia: “ou phrontis Hippocleidei” (“¡a Hippocleides no le importa!”).
Heródoto cuenta que esa frase se hizo muy popular en aquella época y se repetía a modo de gracieta en toda Grecia.
Esa es la forma de vida en abundancia. Buscar la excelencia, tratar de ser el mejor, pero despreciar las ganancias insignificantes.